Amigos que te hacen volar: Guille
De nuevo la musa me llega de manos de la muerte. Tuve que sentir el peso de la despedida que nunca llegará para hablarle a alguien que se fue y a quien siempre esperé que reencontraría de nuevo. Guille, mi vecino que aunque me llevaba tan solo cuatro años, parecía que jamás llegaría a ser mi amigo. Lo conocí aproximadamente desde que tenía cinco años. Quizá antes. Un descansito antes de llegar al río Cuando yo tenía unos diez años, ocupaba el pasillo del piso ocho donde quedaban nuestros departamentos y los colmaba de juguetes con mis amiguitas, mientras que él llegaba con su cabello por los hombros y sus amigos de la residencia (generalmente Leo y Edmanuel) a tocar Nirvana con el amplificador. No recuerdo si me aturdía la música. No creo. Pero sí recuerdo que los adolescentes reían por tener que franquear las Barbies y los vestidos como si fueran minas explosivas. Luego, me volví adolescente y nos emparejamos matemáticamente hablando. No en el sentido amoroso. Hubo ...