Contra la guerra mediática
Los últimos acontecimientos
desencadenados a partir de la ausencia temporal del Presidente de la República
han ido desgarrando el envoltorio y ha dejado al descubierto muchas realidades.
Primero es evidente que la coyuntura política interna de nuestro país está
estrechamente ligada con la coyuntura internacional. Por ejemplo, el episodio de
la foto publicada por el diario El País de España, parte de la campaña mediática
que la derecha internacional ha desatado, utilizando el poder, que como propietarios
de los medios de comunicación ejercen en la población mundial, haciendo abuso y
desuso de lo que McLuhan denominó como Aldea Global, el fácil acceso a la información.
Es degradante que las herramientas de información, que es uno de los grandes
triunfos de la especie humana, termine siendo utilizado por sectores como
guillotina, que intenta, pero no logra, cercenar la dignidad de muchos pueblos
que han despertado.
La falta de ética en sus matrices de
opinión, se refleja fácilmente, comparando
sus publicaciones con sus manuales de estilo. Dichos medios de incomunicación, continuamente alentan el
deseo de muerte a un ser humano, que además ha demostrado un inmenso respeto
por los derechos humanos, en todas las formas posibles.
Otro acontecimiento que deja clara la desacertada
actitud de la oposición en Venezuela y la derecha internacional, es la
respuesta de muchos de los países asistentes a la CELAC, más allá de la
constitución misma del bloque. Quedó bien claro que Hugo Rafael Chávez es mucho
más que un caudillo endiosado, mucho más que un demagogo seguido por un
ejército de “marginales” e “ignorantes”. Quedó claro que su trabajo está hecho,
sembró la semilla y ya está dando frutos. Lo que permite concluir que el bien
siempre gana, y que tras su inevitable ausencia, el ardor por la revolución ha
crecido fecundo. Más allá de nuestras fronteras.
Vanessa Fuentes Villalta
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