Arcay en Dossier, entrevista exclusiva al maestro de Chávez
Pérez Arcay: “Es
un agravio a la memoria de Bolívar dudar de su rol en la Batalla de Carabobo”
En entrevista en
el Programa Dossier, el Mayor General Jacinto Pérez Arcay mostró su indignación
ante las declaraciones de historiadores que ponen en entredicho el rol del
Libertador, en la que significó la más importante de las batallas de
independencia: La Batalla de Carabobo. “Parece que algunos historiadores no son
científicos sociales […], Bolívar tuvo tanta seguridad de (los resultados de la
batalla) Carabobo que convocó para el Congreso
Anfictiónico de Panamá, a la Sociedad
de la Junta Patriótica” señaló el historiador.
La
teoría de que Páez fue el autor de dicho triunfo es un pensamiento
antibolivariano que contrasta con el “constructo político de Bolívar”, e
incluso niega el pensamiento cristiano que floreció en Bolívar, en contra de la
tendencia natural del ser humano de atropellar al débil, bajo criterios de
injusticia.
El
M/G hizo alusión al postulado de Charles Darwin, que propone que el humano
dejará de ser salvaje cuando deje de destruirse unos a otros, y agregó que
equivocadamente se cree que la conducta del hombre está proyectada a partir del
consciente, cuando realmente tiene su origen en la internalización de su
inconsciente.
Al
respecto destacó de manera reiterativa que la educación y la formación es la
fórmula para la evolución. Señaló la importancia, en la construcción del
socialismo, que tiene la formación de “mejores maestros que enseñen a los niños
la verdad, sobre todo la verdad histórica”, y recalcó que el resultado de
enseñarle a los niños, “hombres del mañana” mentiras manipuladas como la de
Páez y la batalla de Carabobo, sería contraproducente para el futuro de la
revolución. “Ese es el juego, atacar al Libertador y la doctrina bolivariana
porque así pretenden derrumbar la doctrina chavista” lo que representa una
acción osada, considerando lo que el M/G denomina absurdo: “Bolívar logra un desmoronamiento
de la legión de Apure, poniendo en ejercicio sus vastos conocimientos de la
geopolítica y de estrategia militar”, y agregó que para “Páez era prácticamente
imposible alcanzar semejante genialidad”.
El
maestro del Comandante señaló que “lo fundamental es la enseñanza, pues la
revolución sin educación no existe”. Según el historiador y educador, la
sicopedagogía es el camino para la formación de hombres que sean patriotas,
ilustrados y virtuosos, porque la virtud es la principal cualidad que se
requiere para cosechar los frutos esperados de la revolución: “Si no hay virtud
no puede haber democracia”, agregó Pérez Arcay.
Por
eso la importancia de que el soberano pueda diferenciar entre apariencias y
realidades, y de la relación que esto guarda con las palabras de Bolívar cuando
afirmó que “nos manejan más con engaños que por la fuerza”.
Destacó
la importancia de la corresponsabilidad ciudadana con el Estado y la doctrina
propuesta por la revolución, “cuando cada quien barra la puerta de su casa, la
ciudadad estará más limpia”.
Bolívar
y Hugo Chávez: Transmigración de las almas.
En su libro “Hugo
Chávez, el alma de la Revolución” Pérez Arcay expone la metempsicosis como “la
facultad de eternizar su pensamiento en otras almas: verbant volant, scripta manent (las palabras vuelan,
lo escrito queda), haciendo una
analogía a la frase de Bolívar “la suerte de Venezuela no puede serme
indiferente ni aún después de muerto”, con las palabras de Jesús en el monte de
los Olivos: “mis tristezas vienen de mis filosofías y soy más filósofo en la
prosperidad que en el infortunio”. Pero la transmigración más palpable y a la
que se ha hecho continua referencia en el libro, es la de Bolívar en el alma
del líder de la Revolución Bolivariana.
El Mayor General habló
al profesor Walter Martínez de los orígenes de su relación con Hugo Chávez y
los efectos que tuvo en su vida y en la historia contemporánea de Venezuela:
“conocí a Hugo en la Academia militar, fue mi alumno, y ya mostraba siempre su
disposición a conversar sobre temas trascendentales”, y agregó “Hugo tenía una
capacidad intuitiva y perspicaz digna de un guerrero de Maisanta, como lo
describió Andrés Eloy Blanco en El Último
Hombre a Caballo”.
De manera evidentemente
emotiva, Pérez Arcay recordó que Hugo fue grande en el infortunio y repitió las
palabras que pronunció en el Cuartel de la Montaña el día que se hizo la siembra del Comandante, palabras que
fueron tergiversadas por los medios opositores: “Él vino de Cuba muerto. Ya le habían dicho que se iba a
morir, y aún así vino a decirnos lo que debíamos hacer”.
Continuó expresando su
idea del Líder Soberano: “Hugo Chávez es la personificación de la Revolución” y
se refirió a los pronunciamientos que se propiciaron en contra de la decisión
de entregar el Premio Nacional del Periodista de manera póstuma al Presidente
Chávez: “Hugo fue el Gran Comunicador, que dio a conocer a Venezuela en el
mundo entero de una forma nunca antes vista”.
Concluyó con la frase
de Pablo VI Populorum progressio, evocando la encíclica dedicada a la cooperación entre los pueblos,
donde se critica al neocolonialismo y reafirma el derecho de todos los pueblos
al bienestar, comparando la visión de Bolívar y Chávez quienes personificaron
un espíritu totalmente cristiano, aunado al sentir del soldado que “tiene el
imperativo natural de ser soldado para acabar con lo maligno de afuera” refiriéndose
a las asechanzas originadas más allá de las fronteras: “Un cristiano palpitaba
en Bolívar” así lo expresó en sus letras, “un corazón para amarlos y una espada
para defenderlos”.
Vanessa Fuentes
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