“Aquí la Tierra se explota, no se venera”
“Hay mucha juventud que quiere realizarse, nadie quiere vivir
sin sentido. Ese flanco se salta cuando dejas entrar al otro en ti y entras en
el otro y te haces uno, esa relación de amor es para siempre. Ahí no hay hastío.
"Nuestro propósito está en entender que la tierra es sagrada. La tierra
es nuestra madre y el sol nuestro padre. La felicidad es sencilla, consiste en
respetar lo que somos, y somos Tierra, Cosmos y Gran Espíritu. Hablar de la Madre Tierra es referirse a la mujer, quien debe asumir su misión de educadora:
enseñar al hombre a amar. Cuando aprenda, tendrá otra manera de comportarse con
la mujer y la Madre Tierra. Debemos ver nuestro cuerpo como sagrado y saber que
el sexo es un acto sagrado, esa es la manera de que sea dulce y nos llene de
sentido. La vida llega a través de ese
acto de amor, si banalizas eso, ¿qué más te queda? Devolverle el poder sagrado
a la sexualidad cambia nuestra actitud ante la vida. Cuando la mente se une al corazón, todo es
posible.
"Se puede usar el poder del Gran Espíritu cuando uno quiera. Cuando
entiendes quién eres, tus pensamientos se hacen realidad. Saber lo que se
necesita y ordenarlo a ti mism@. Muchas personas son dependientes, pero el espíritu es libre. Las
imágenes no se adoran, debemos adorarnos a nosotros mismos por dentro y entre
nosotros. Debemos utilizar nuestras sombras, ser más ligeros, afinar las
capacidades, entender. Si decides vivir las capacidades para hacer el bien, la
vida será deleite”.
Palabras de la abuela Margarita, guardiana de los saberes
ancestrales de los Mayas, quien siente el deber de ayudar a sus hermanos y
hermanas en la honra a nuestro propio ser: “Yo soy Dios, Yo soy Dios”. El poder
es tuyo.
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